El Senado dio media sanción al Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes. Busca cubrir el espacio entre las pymes y los megaproyectos del RIGI, con amortización acelerada, devolución de IVA y estabilidad tributaria. La Libertad Avanza acompañó la iniciativa radical.
La lógica que Javier Milei convirtió en una de las banderas de su política de inversiones acaba de ganar un nuevo capítulo en el Congreso.
El Senado aprobó por 60 votos a favor y apenas 2 en contra la creación del Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), un esquema pensado para proyectos productivos que quedan por debajo de los montos exigidos por el RIGI.
La iniciativa pertenece al senador radical Eduardo Vischi, pero fue acompañada desde el comienzo por La Libertad Avanza y ahora deberá pasar por Diputados antes de convertirse en ley. El proyecto está registrado oficialmente como expediente S-702/26.
Del RIGI de US$200 millones al RIIR de US$12 millones
La diferencia principal está en la escala.
Mientras el RIGI está dirigido, en general, a grandes proyectos desde los US$200 millones, el nuevo RIIR fija un piso de US$12 millones para inversiones productivas de empresas que superen el tamaño de una pyme tradicional pero que no llegan a las dimensiones de los megaproyectos.
El foco está puesto especialmente en agroindustria, industria manufacturera, economías regionales y transición energética.
Para actividades específicas del agro —como sistemas de riego, mallas antigranizo, bienes semovientes y equipamiento de eficiencia energética— el proyecto permite acceder a determinados beneficios incluso sin alcanzar el piso general de US$12 millones.
Menos carga fiscal para invertir
El corazón del régimen son los incentivos.
El proyecto contempla amortización acelerada en Ganancias, devolución anticipada de créditos fiscales de IVA y estabilidad tributaria durante 30 años sobre los beneficios concedidos.
También obliga a los proyectos a comprometer un mínimo del 20% de las compras a proveedores nacionales, siempre que exista oferta disponible en condiciones competitivas de precio y calidad.
Patricia Bullrich defendió el acompañamiento libertario y sostuvo que estos esquemas buscan acercar las condiciones de competitividad de las empresas argentinas a las de otros países de la región.
Una votación que cruzó bloques
El respaldo fue casi total.
Además de LLA y la UCR, el peronismo acompañó la aprobación en general, aunque reclamó modificaciones en algunos artículos, especialmente respecto del costo fiscal para las provincias. Los únicos votos negativos fueron los de los senadores santacruceños José Carambia y Natalia Gadano.
El resultado deja una señal política difícil de ignorar: la discusión ya no parece ser solamente si hay que incentivar inversiones, sino hasta dónde extender esos beneficios y cómo repartir su costo fiscal.
Si Diputados convierte el proyecto en ley, la Argentina sumará una nueva pieza entre el régimen para pymes y el RIGI para las inversiones gigantes.
La fórmula es similar: menos carga tributaria a cambio de capital, producción y empleo.
Y esta vez, el objetivo es que esa lógica llegue también a proyectos que pueden cambiar la escala de una economía regional.





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