La secretaria general de la Presidencia defendió el RIGI ante empresarios, gobernadores y miles de pymes. El Gobierno busca que las grandes inversiones se traduzcan en proveedores argentinos, nuevos negocios y empleo. Caputo aseguró que las inversiones anunciadas bajo el régimen ya alcanzan los US$210.000 millones.
Karina Milei reapareció este jueves en Rosario con un mensaje que buscó correr al RIGI de la discusión exclusivamente financiera y llevarlo al terreno de la producción nacional.
Ante empresarios, gobernadores y proveedores reunidos en la primera Ronda de Negocios RIGI, la secretaria general de la Presidencia dejó una definición sencilla: “Acá tienen que ganar todos”.
La idea, explicó, es que las grandes compañías encuentren proveedores competitivos dentro del país y que, al mismo tiempo, las pymes argentinas puedan incorporarse a las cadenas de minería, energía e infraestructura, generar negocios, crecer y crear empleo.
Más de 2.500 pymes buscando negocios
El encuentro realizado en La Fluvial de Rosario mostró la escala que empieza a adquirir el régimen.
Según informó Luis Caputo, hubo más de 2.500 pymes inscriptas, unas 2.100 reuniones organizadas y participación empresarial prácticamente federal. La jornada vinculó a proveedores nacionales con decenas de grandes proyectos para discutir compras, servicios, tecnología, construcción y abastecimiento.
Karina aseguró que el RIGI está mostrando resultados que calificó como “extraordinarios” y destacó especialmente el potencial de la minería para transformar la matriz productiva argentina.
El Gobierno informó además que actualmente hay 23 proyectos aprobados dentro del régimen y más de 1.200 proveedores participando en las cadenas de bienes y servicios vinculadas a esas inversiones.
Caputo: US$210.000 millones anunciados
Durante la misma jornada, el ministro de Economía llevó la apuesta todavía más lejos.
Caputo afirmó que las inversiones anunciadas en el marco del RIGI alcanzan los US$210.000 millones y sostuvo que el objetivo ahora es que ese flujo de capital también impulse el desarrollo industrial y productivo del interior del país.
Para 2030, el ministro proyectó que los proyectos podrían generar alrededor de US$50.000 millones anuales de exportaciones, una cifra que, según su visión, cambiaría significativamente la disponibilidad estructural de dólares de la Argentina.
Del gran inversor a la pyme argentina
Ese fue, justamente, el mensaje político que Karina buscó instalar en Rosario.
El Gobierno sostiene que atraer capitales externos no alcanza si las inversiones funcionan como enclaves desconectados de la producción local. Por eso, la ronda reunió a gigantes mineros e industriales con empresas nacionales capaces de transformarse en sus proveedores.
“Es un win-win”, resumió Karina.
La apuesta libertaria es clara: grandes inversiones por un lado; pymes, proveedores y empleo argentino por el otro. Y Rosario funcionó como vidriera de esa estrategia.





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