El senador brasileño rechazó el resultado oficial, denunció un supuesto fraude electoral y aseguró que continuará liderando a la oposición desde Estados Unidos. También agradeció públicamente a Javier Milei y Donald Trump. El Tribunal Electoral, sin embargo, proclamó a Lula ganador por más de 4,4 millones de votos y no hay pruebas públicas que acrediten un fraude.
Flávio Bolsonaro elevó al máximo la tensión política brasileña.
Ya instalado en Estados Unidos después de abandonar Brasil, el senador difundió un mensaje en el que se presentó como el “líder legítimo” del país, desconoció la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva y denunció una persecución política y judicial contra su espacio.
Bolsonaro sostiene que existieron irregularidades durante el balotaje y afirma que el crecimiento electoral de Lula entre la primera y la segunda vuelta constituye uno de los indicios que deben investigarse.
Hasta el momento, sin embargo, no presentó pruebas que demuestren un fraude capaz de alterar el resultado.
Lula ganó por más de 4 millones de votos
El Tribunal Superior Electoral informó que Lula obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79%, mientras Flávio Bolsonaro consiguió 59.826.041, el 48,21%.
La diferencia fue de 4.430.191 votos.
Una de las principales acusaciones difundidas después de la elección apuntó contra la extensión horaria de algunas mesas. Pero un chequeo de Reuters determinó que sólo 34.393 votos —el 0,03% del total— fueron emitidos después de las 17, una cifra incomparablemente menor a la diferencia final entre ambos candidatos.
Además, observadores del Centro Carter y de la Organización de Estados Americanos no informaron irregularidades capaces de poner en duda el resultado general. El propio Partido Liberal de Bolsonaro terminó reconociendo el desenlace electoral.
“No abandoné a los brasileños”
Bolsonaro sostiene que su salida del país no debe interpretarse como una fuga.
En su comunicado afirmó que decidió trasladarse con su familia a Estados Unidos frente a lo que considera una creciente “politización del sistema judicial” y aseguró que continuará organizando a la oposición desde el exterior mediante mecanismos pacíficos.
También negó haber cometido delitos y comparó su situación con la de dirigentes políticos que desarrollaron parte de su actividad desde el exilio.
Su salida se produjo mientras enfrenta investigaciones judiciales y después de que el Supremo Tribunal Federal estableciera restricciones sobre sus documentos de viaje.
El agradecimiento a Milei
En el mensaje hubo además una referencia directa a la Argentina.
Bolsonaro agradeció a Javier Milei por el respaldo recibido y también a Donald Trump por permitirle ingresar a Estados Unidos junto a su familia.
La mención vuelve a colocar a Milei dentro de una disputa regional que excede a Brasil.
El Presidente argentino mantiene una fuerte afinidad política con la familia Bolsonaro, mientras Lula representa uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana.
Brasil entra en una etapa de máxima tensión
El punto más relevante ahora no pasa únicamente por quién ganó.
La Justicia Electoral ya proclamó a Lula y el resultado fue reconocido internacionalmente. Bolsonaro, en cambio, afirma que seguirá disputando políticamente esa legitimidad desde Estados Unidos.
Brasil queda así frente a un escenario inédito: un presidente reelecto y un candidato derrotado que, desde Miami, se proclama verdadero ganador y promete liderar una oposición que reunió casi 60 millones de votos.
La batalla electoral terminó en las urnas.
La pelea política, claramente, acaba de empezar.





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