En cadena nacional, el Presidente ratificó la soberanía sobre las Islas y anunció una ofensiva total: sanciones a las empresas que operen sin permiso, juicios en ausencia y una base naval en el extremo sur del país.

El presidente Javier Milei ratificó este jueves, en cadena nacional, que «las Malvinas son argentinas» y lo respaldó con anuncios concretos: el Gobierno endurecerá las sanciones y las penas contra las compañías que operen en las Islas sin autorización argentina. Esas empresas no podrán trabajar y quedarán expuestas a un juicio en ausencia.

El mandatario no se quedó en la declamación. Anunció que destinará mayores recursos al Ministerio de Defensa para construir una base naval en Tierra del Fuego, una jugada que refuerza la presencia estratégica argentina en el Atlántico Sur.

Milei fue categórico al describir el alcance de la ofensiva: el Gobierno desplegará «todas las herramientas del Estado, diplomáticas, económicas, judiciales y legales para disuadir a los actores estatales y no estatales que violenten la soberanía» sobre Malvinas. Un mensaje directo tanto para el Reino Unido como para cualquier compañía que pretenda hacer negocios en aguas argentinas.

Como muestra de que la maquinaria ya está en marcha, el Presidente reveló el trabajo silencioso de la diplomacia: «La Cancillería argentina ya ha enviado cerca de 180 notas de desaliento a empresas y a más de 29 países involucrados en distintos proyectos en nuestras islas».

El anuncio llegó en una jornada de fuerte impronta internacional para el oficialismo. Horas antes, en Chile, el presidente José Antonio Kast había ratificado ante Milei los legítimos derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, un espaldarazo regional que le da aire político a la ofensiva.

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