Vladimir Werning respaldó la reforma de la Carta Orgánica, aseguró que la morosidad ya tocó su techo y le bajó el pulgar a las «propuestas populistas»: «Los bancos tienen capital de sobra. No necesitan asistencia de afuera».
El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, salió a respaldar con todo la reforma de la Carta Orgánica de la entidad y aprovechó para poner los puntos sobre las íes con la morosidad. Fue este jueves en la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos en Finanzas (IAEF), que arrancó en Iguazú, Misiones, bajo un lema que resume la etapa: «De la estabilidad al crecimiento».
El argumento central de Werning fue demoledor: salvo la gestión de Javier Milei, «todas las gestiones desde el colapso de la convertibilidad» usaron al Banco Central para financiar al Tesoro. Es decir, casi un cuarto de siglo de la misma receta: emitir para bancar el gasto y hacérselo pagar a los argentinos con inflación.
En ese marco, explicó que la reforma no inventa nada nuevo: le da carácter legal y permanente a lo que el Gobierno libertario ya logró «de facto». Para blindar el argumento, citó un paper de economistas del propio FMI según el cual las reformas de independencia de bancos centrales en América Latina alcanzaron, en apenas dos años, un impacto equivalente a 10 puntos.
La mora ya tocó techo
Sobre la morosidad, el funcionario aportó datos concretos: en los últimos tres meses se vio una «estabilidad» cercana al 7,7%, lo que lo llevó a afirmar que el incumplimiento de pagos de las familias «está llegando o ya ha llegado a su pico». Traducido: lo peor quedó atrás.
Werning también destacó que los préstamos de los bancos al sector privado vienen creciendo desde mayo y aceleraron, sobre todo en el segmento de dólares y empresas. Según explicó, esa dinámica responde a un comportamiento «más selectivo» y «más racional» de las entidades, que fueron ganando experiencia en el nuevo escenario económico.
Reconoció que las familias siguen siendo el segmento «donde más mora se ve», pero remarcó el dato clave: el crédito «dejó de contraerse». «Todavía no está creciendo, pero a medida que empiece a crecer podemos anticipar que se va a ir reduciendo esta ansiedad», señaló.
Portazo al populismo
El cierre fue el más filoso. Consultado por las soluciones a la mora, Werning rechazó de plano las «propuestas populistas» porque, advirtió, «atentan contra el acceso al crédito». Y fue directo contra la idea de salir a rescatar bancos con plata del Estado: «Intervenciones como asistir a los bancos, nosotros las vemos con poco interés. Hoy los bancos tienen capital de sobra. Claramente tienen capacidad para absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado. No necesitan asistencia de afuera».
En criollo: el que se equivocó, que se haga cargo. Se terminó el Estado salvando privados con el bolsillo de la gente.





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