Los diputados nacionales por Neuquén Gastón Riesco y Soledad Mondaca celebraron la media sanción a la reforma del Banco Central y a Inocencia Fiscal II: dos golpes al corazón del sistema que emitía, licuaba y perseguía al que produce.
La Cámara de Diputados le dio media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y al proyecto de Inocencia Fiscal II, dos piezas centrales del reordenamiento económico que impulsa el Gobierno nacional. Y los diputados nacionales por Neuquén de La Libertad Avanza, Gastón Riesco y Soledad Mondaca, no ocultaron el festejo.
Riesco resumió el sentido de la reforma monetaria sin medias tintas: «¡Cortamos con 91 años de estafas al pueblo argentino!». El legislador explicó que la iniciativa busca blindar al Banco Central de la política para evitar que ningún gobierno vuelva a emitir y financiar sus excesos «metiéndole la mano en el bolsillo a los argentinos». Lo definió como «un paso fundamental» y recordó que falta apenas «uno más para que esta reforma sea ley».
El paquete no termina ahí. Sobre Inocencia Fiscal II, Riesco apuntó al eje del proyecto: que ARCA persiga al evasor real y no que el ciudadano común tenga que vivir demostrando que es inocente. La idea, detalló, es que los argentinos puedan usar y bancarizar ahorros no declarados sin que eso dispare automáticamente una investigación fiscal, siempre dentro de las condiciones que fija la ley. Un cambio de lógica: del Estado que sospecha de todos al Estado que va por el que verdaderamente evade.
Mondaca, por su parte, puso el foco en terminar con «la emisión monetaria descontrolada» y garantizar la independencia de la institución. Sobre la reforma tributaria fue igual de directa: es una medida clave, dijo, para «sacarle el peso de encima al sector privado y dejar de tratar como sospechoso al ciudadano que produce».
La legisladora neuquina cerró enmarcando el paquete en la hoja de ruta presidencial: estas reformas, sostuvo, forman parte de la consolidación del programa económico de Javier Milei para lograr «la estabilidad y la libertad económica de los argentinos».
El mensaje de fondo es claro: la casta financió durante casi un siglo su fiesta con la emisión que pagaban todos los argentinos con inflación. Ahora, esa maquinaria está a un solo paso de quedar prohibida por ley.





Deja un comentario