El mensaje presidencial por Malvinas hizo ruido del otro lado del Atlántico. Un vocero del premier británico habló de tropas «en alerta las 24 horas», pero en la misma frase el Reino Unido bajó el tono y reconoció que no quiere perder a la Argentina como socio comercial.
La cadena nacional de Javier Milei por Malvinas no pasó desapercibida en Londres. Este viernes, un vocero del primer ministro británico, Andy Burnham, salió a responder con un gesto de dureza que, sin embargo, dejó al descubierto los nervios del Reino Unido.
«Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana para proteger al Reino Unido y nuestros intereses», fue la advertencia textual del portavoz, según un informe de la BBC que captó la Agencia Noticias Argentinas. Una frase pensada para mostrar músculo, pero que en realidad confirma algo clave: el planteo argentino los obligó a reaccionar.
Y la reacción duró poco. Casi sin respirar, el mismo vocero se encargó de bajar la tensión y tender puentes: «En términos generales, mantenemos una relación diplomática con la Argentina y, desde nuestra perspectiva, queremos seguir fortaleciéndola». Del tono marcial al pedido de diálogo en cuestión de segundos.
El dato que termina de exponer la posición británica lo había aportado antes otra funcionaria del entorno de Burnham, al recordar el peso económico de la Argentina: «Ya son nuestro tercer socio comercial más importante en la región y así seguirá siendo». Es decir, mientras exhiben tropas en alerta, en Londres saben perfectamente que necesitan a la Argentina y no quieren dinamitar el vínculo.
La secuencia deja una lectura difícil de disimular: la firmeza de Milei movió el tablero y puso al Reino Unido a jugar a la defensiva, combinando amenazas de manual con gestos de acercamiento. El reclamo por la soberanía, lejos de quedar en un discurso, ya genera efectos concretos en la potencia que ocupa las Islas.





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