En una entrevista, el diputado del Frente de Todos Itaí Hagman reconoció que el kirchnerismo no puede sostener a la vez el equilibrio fiscal y el aumento del gasto público sin explicar de dónde sale la plata. Su respuesta: una reforma tributaria que apunte a los sectores exportadores de hidrocarburos y minería, justo los que hoy motorizan el crecimiento del país.
El diputado nacional Itaí Hagman, uno de los referentes de la izquierda dentro del espacio kirchnerista, admitió en una entrevista algo que buena parte de su propio bloque evita decir en voz alta: que las cuentas del relato no cierran solas. Consultado sobre si su espacio coincide con la necesidad de mantener el equilibrio fiscal y buscar fuentes de financiamiento que no sean la pura emisión monetaria, Hagman lo reconoció, aunque enseguida trató de metérselo por otro lado.
«¿Cómo hacés para tener un orden macroeconómico y justicia social?», se preguntó el legislador, identificando lo que él mismo llamó «la trampa»: si el kirchnerismo le promete a la sociedad sostener el equilibrio fiscal mientras aumenta las jubilaciones, el gasto en educación y la obra pública, «alguien va a sacar la cuenta» y se va a preguntar de dónde sale la plata para todo eso.
Su respuesta a ese dilema fue, en el fondo, la de siempre: más impuestos. «La única forma de hacer compatibles esas dos cosas es con una reforma tributaria, con una justicia tributaria de otra naturaleza», planteó Hagman, quien además adelantó que parte del plan pasa por «retrotraer» reformas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
Pero el dato más revelador llegó cuando le preguntaron, sin vueltas, de dónde saldrían los recursos. Hagman no dudó: apuntó directo a «los sectores que están volando hoy en la Argentina», y los nombró con todas las letras: los exportadores de hidrocarburos y de minería. Es decir, el kirchnerismo pone en la mira exactamente al sector que más está traccionando la economía del país: Vaca Muerta, el litio, el cobre, la Argentina que exporta y genera divisas genuinas.
La lógica no podría ser más previsible: mientras el resto del mundo compite para atraer inversión en energía y minería con reglas claras y previsibilidad, el diputado kirchnerista ya está pensando en cómo meterle la mano al sector que funciona. La misma receta de siempre: si algo crece, hay que gravarlo más, en lugar de preguntarse por qué el resto de la economía no logra despegar de la misma manera.
Hagman también deslizó, sin nombrar sectores con precisión, una crítica genérica a quienes «la están juntando en Panamá», en referencia a capitales que estarían radicados fuera del país. Un señalamiento que, otra vez, elude la pregunta de fondo: por qué, después de años de kirchnerismo con la presión tributaria más alta de la región, tantos argentinos prefirieron sacar sus ahorros afuera en lugar de invertirlos acá.





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