La Libertad Avanza presentó en el Senado un régimen especial para atraer capital hacia corredores que hoy no cierran económicamente para una concesión tradicional. Ofrece Ganancias de hasta 15%, beneficios en IVA e importaciones y exige inversiones desde US$20 millones.
La lógica que el Gobierno aplicó para atraer grandes inversiones ahora podría desembarcar en las rutas.
El senador nacional de La Libertad Avanza por Río Negro Enzo Fullone presentó el Régimen de Incentivo de la Infraestructura Vial Estratégica (RIIVE), un proyecto que busca generar condiciones para que empresas privadas inviertan en la construcción, mantenimiento y explotación de rutas nacionales de tránsito medio y bajo.
La iniciativa ingresó al Senado como expediente S-1728/26 y todavía no es ley: se encuentra girada a las comisiones de Infraestructura, Vivienda y Transporte y de Presupuesto y Hacienda.
¿Por qué hablan de 25.000 kilómetros?
Según los fundamentos del proyecto, la red vial nacional tiene alrededor de 40.338 kilómetros.
Unos 9.000 km ya forman parte de la Red Federal de Concesiones y aproximadamente otros 6.000 están bajo evaluación. Quedan cerca de 25.000 kilómetros que hoy no resultan suficientemente atractivos para la inversión privada, principalmente por su menor volumen de tránsito.
Fullone lo resumió de esta manera: una ruta con poco tránsito no necesariamente es menos importante, sino menos rentable.
Menos impuestos para atraer capital
Para acceder al RIIVE, las empresas adjudicatarias deberían comprometer inversiones mínimas de US$20 millones.
El proyecto propone:
- Ganancias del 25% para rutas de tránsito medio y 15% para las de tránsito bajo.
- Amortización acelerada de las inversiones.
- Quebrantos impositivos actualizados y sin límite temporal.
- Utilización del 100% del impuesto al cheque como crédito contra Ganancias.
- Beneficios sobre el IVA.
- Importación sin aranceles de determinados bienes de capital, repuestos y componentes.
La filosofía es simple: cuanto menos rentable sea el corredor, mayor será el incentivo para que aparezca inversión privada.
El punto que habrá que discutir: los peajes
Hay una aclaración importante.
El proyecto no significa que las rutas vayan a repararse gratuitamente. Al tratarse de esquemas de concesión, los usuarios podrían terminar pagando peajes, aunque el RIIVE todavía no establece qué corredores ingresarían ni fija tarifas.
Tampoco es completamente correcto decir que el Estado no tendrá ningún costo: las obras buscarían financiarse con capital privado, pero el régimen ofrece beneficios fiscales para volver rentables esas inversiones.
Aun con esas precisiones, el cambio de enfoque es importante.
En lugar de esperar que cada kilómetro dependa exclusivamente del presupuesto nacional, el proyecto intenta crear las condiciones para que capital privado financie infraestructura que hoy no consigue inversión.
El RIIVE todavía tiene que superar el Congreso.
Pero la discusión ya quedó planteada: ¿puede la lógica que llevó inversiones privadas a energía y minería servir también para reconstruir las rutas argentinas?





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