El referente de La Libertad Avanza en Cutral Có, Carlos Figueroa, contrastó la nueva planta industrial inaugurada en Plaza Huincul con la parálisis burocrática de su propia ciudad, donde según denunció, sobran los trámites y las trabas para habilitar hasta un simple comercio, mientras el municipio sí encuentra recursos para obras como una pista de hielo.
La comparación entre dos ciudades vecinas de la cuenca petrolera dejó una foto elocuente. Mientras Plaza Huincul acaba de inaugurar una nueva planta industrial que va a generar inversión, desarrollo, productividad y trabajo, Cutral Có sigue empantanada en la burocracia municipal más básica. Así lo denunció Carlos Figueroa, referente de La Libertad Avanza en la ciudad, retomando un planteo que ya había hecho el concejal César Omar Pérez.
«Acá en Cutral Có todavía estamos debatiendo si un comerciante tiene habilitación o no para vender cerveza», cuestionó Figueroa, en un diagnóstico que resume el estado de la gestión local: mientras la vecina Plaza Huincul suma inversión productiva, en Cutral Có un comerciante todavía tiene que pelear contra el propio municipio para poder abrir las puertas de su negocio.
El referente libertario no se quedó en la anécdota y fue por el bolsillo del vecino: «Debatiendo si te van a otorgar las licencias comerciales, y si te las otorgan, andá agarrándote los bolsillos. Es imposible poder tener y sostener un negocio». Y sumó otro ejemplo cotidiano: «Ni hablar de que te concedan una habilitación simplemente para poder trabajar de Uber». Trabas, costos y demoras que terminan expulsando la iniciativa privada, justo lo que una ciudad necesita para crecer.
El diagnóstico más duro fue sobre el desarrollo productivo de fondo: «Atraer industrias a Cutral Có, olvídate. No tenemos un parque industrial como debería funcionar», planteó Figueroa, señalando la ausencia de infraestructura básica para que la ciudad pueda captar inversiones como la que sí llegó a Plaza Huincul.
El contraste con las prioridades del gasto municipal fue el cierre más filoso de su planteo: «Lo que sí vieron fue agigantar el Estado municipal, para eso sí hay recursos. Para una pista de hielo, para eso sí hay recursos». La crítica es clara: mientras el Estado local encuentra plata para obras de bajo impacto productivo, no aparecen ni la simplificación de trámites ni un parque industrial que atraiga inversión genuina.
«Ha quedado sobradamente demostrado que Cutral Có necesita pegar un volantazo», sentenció Figueroa, reclamando una inversión que realmente genere desarrollo, productividad y, sobre todo, mano de obra local. El mensaje de fondo conecta directamente con la agenda libertaria: menos Estado que estorba, más reglas simples para que el que quiere trabajar, pueda hacerlo sin pedirle permiso a nadie.





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