En apenas tres años, la senadora neuquina Nadia Márquez pasó de ser una concejala más a convertirse en una de las principales candidatas para acompañar a Javier Milei en la fórmula presidencial de 2027. Con estructura territorial propia y el respaldo del sector evangélico, la pastora patagónica ya se ilusiona.
Hace apenas tres años, Nadia Márquez caminaba los pasillos del Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén como una concejala más, en un cuerpo legislativo tan variopinto como cualquier otro. Hoy, ya como senadora nacional y con protagonismo creciente, su nombre aparece en la pole position para acompañar a Javier Milei como candidata a vicepresidenta en la fórmula que empieza a tramar La Libertad Avanza rumbo a 2027.
El ascenso de Márquez combina tres ingredientes que la volvieron una figura decisiva dentro del armado libertario: territorio, fe y cercanía con la conducción partidaria. Como una cruzada que mezcla religión, trabajo territorial y Congreso, la senadora neuquina construyó una estructura partidaria sólida en su zona de la Patagonia, desde la cual moviliza con fuerza al electorado evangélico, un sector que hoy la mira con entusiasmo como posible representante de peso en el gabinete nacional.
En lo que va de la gestión libertaria, Márquez construyó además un vínculo de confianza directo con Karina Milei, lo que la posiciona cada vez mejor para quedarse con la candidatura a la vicepresidencia. Consultada por Letra P, la propia senadora no esconde la ilusión: «Ya con que me nombren, me siento honrada», aseguró, sin descartar ser la elegida.
Esa proyección nacional no la aparta, por ahora, de otro objetivo que también la desvela: ser la primera gobernadora de la historia de Neuquén. Márquez ya piensa en dar pelea contra el armado de Rolando Figueroa y La Neuquinidad en los primeros meses del año que viene, en una provincia donde La Libertad Avanza viene de ser la fuerza más votada en 24 de los 25 circuitos electorales de la capital.
Dentro del armado nacional, Márquez integra un lote de dirigentes que buscan sostener «la pureza violeta» en la fórmula, dejando atrás la experiencia que hoy genera ruido para Milei con Victoria Villarruel al frente del Senado. En esa misma lista aparecen otros nombres con peso propio, como la diputada santafesina Romina Diez y la ministra Sandra Pettovello, lo que confirma que el oficialismo tiene, por primera vez, una nómina propia de dirigentes formadas para ocupar los lugares de mayor responsabilidad institucional del país.
El caso de Márquez resume, en definitiva, lo que representa este ciclo político para La Libertad Avanza: dirigentes que hace apenas un puñado de años eran completamente ajenas a la política tradicional, hoy discuten de igual a igual los lugares más importantes del poder nacional.





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