Las entidades bancarias estiman haber refinanciado más de 500.000 créditos en situación irregular mediante acuerdos privados. El titular de ADEBA lo definió como «prueba de que el sistema funciona sin intervención del Estado», justo cuando la oposición avanza con proyectos para regular las deudas de familias y empresas.

Mientras un sector de la política insiste en la vieja receta de meter al Estado en cada problema económico, el propio mercado financiero ya viene resolviendo por su cuenta la situación de cientos de miles de argentinos con créditos atrasados. Según declaraciones informadas por los propios bancos al Banco Central de la República Argentina (BCRA), las entidades bancarias estiman haber refinanciado más de 500.000 préstamos en situación de irregularidad, a través de acuerdos directos con sus clientes.

De acuerdo con estimaciones de la consultora EcoGo, solo durante julio esas reestructuraciones alcanzaron a cerca de 386.000 personas, un 6,5% del total de deudores morosos del sistema si se incluye la cartera del sector fintech. El movimiento no se limita a los bancos tradicionales: las plataformas financieras y proveedores no bancarios señalan que ya iniciaron contactos con unos 2 millones de clientes para renegociar sus deudas, un proceso en plena marcha del que buena parte todavía está en etapa de negociación.

El presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), Javier Bolzico, fue contundente al valorar esta dinámica de renegociación directa entre las partes: los acuerdos alcanzados son, según sus palabras, «prueba de que el sistema funciona sin intervención del Estado». Un mensaje que resume exactamente la filosofía que viene guiando al Gobierno de Javier Milei: los problemas económicos se resuelven con acuerdos privados y reglas claras, no con el Estado metiendo la mano donde no lo llaman.

El contexto de fondo, de todos modos, exige honestidad: un estudio conjunto de EcoGo y la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral reveló que la proporción de titulares de créditos en mora llegó al 26,6% en julio, mientras que la irregularidad medida por monto total representó el 18% del saldo crediticio del sistema. Son números que reflejan el estrés financiero que todavía atraviesan muchas familias argentinas, herencia de años de una economía errática que empujó a millones a un sobreendeudamiento del que hoy, de a poco, empiezan a salir.

Frente a este escenario, distintos bloques de la oposición buscan unificar iniciativas legislativas para imponer esquemas de «alivio» a las deudas de hogares y empresas, es decir, la fórmula de siempre: que el Estado decida por vos cómo refinanciar tu deuda, en lugar de dejar que bancos y clientes negocien directamente lo que más les conviene a ambas partes. La discusión de fondo, otra vez, es la misma de siempre: mercado libre que ya está resolviendo el problema, contra la tentación estatista de regular lo que no hace falta regular.

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