El organismo internacional aprobó financiamiento para fortalecer la permanencia escolar de 3,8 millones de niños y adolescentes que reciben AUH y generar hasta 500.000 oportunidades de capacitación laboral. También se automatizarán trámites para millones de familias.
El Gobierno de Javier Milei consiguió financiamiento internacional por US$900 millones para uno de los ejes que busca instalar como segunda etapa de su programa: convertir la asistencia social en educación, capacitación y mejores oportunidades de inserción laboral.
El Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo aprobó el Programa de Apoyo al Fortalecimiento del Capital Humano, destinado a mejorar la permanencia de niños y adolescentes en la escuela y ampliar la formación laboral de adultos con dificultades para insertarse en empleos formales.
3,8 millones de chicos alcanzados
El programa llegará a hogares donde viven 3,8 millones de niños y adolescentes beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.
La meta es reforzar la asistencia escolar y aumentar las posibilidades de que los adolescentes puedan terminar la secundaria, especialmente en hogares vulnerables.
El financiamiento también permitirá modernizar los sistemas de ANSES y del Sistema Integral de Información Digital Educativa para que la verificación de los requisitos escolares pueda hacerse de forma automática.
Según el BID, esa simplificación alcanzará a aproximadamente 2,2 millones de mujeres que actualmente deben realizar trámites relacionados con la AUH de sus hijos. Hasta 500.000 oportunidades de formación
El segundo eje apunta directamente al mercado laboral.
El programa financiará hasta 500.000 oportunidades de capacitación para desempleados, trabajadores informales y personas de bajos ingresos.
El objetivo es que unas 300.000 personas completen los cursos y obtengan certificaciones en áreas vinculadas con la demanda laboral, entre ellas habilidades digitales, oficios técnicos y servicios.
La lógica oficial busca alejarse de una política social limitada exclusivamente a transferir recursos y sumar herramientas que aumenten las posibilidades de conseguir trabajo.
El Gobierno lo definió como una inversión en productividad e ingresos futuros: más escolaridad para los jóvenes y más capacidades laborales para los adultos.
Es un préstamo, no un aporte gratuito
Hay una precisión importante. Los US$900 millones constituyen financiamiento del BID, no una transferencia sin devolución.
El préstamo tendrá un plazo de amortización de 25 años, un período de gracia de 5,5 años y los desembolsos podrán realizarse durante cinco años.
La operación forma parte de la estrategia del BID para Argentina 2025-2028, que incluye reducción de pobreza, protección de hogares vulnerables y mayor eficiencia del sistema de protección social.
El dato central, sin embargo, es la escala.
US$900 millones, 3,8 millones de chicos alcanzados y medio millón de oportunidades de capacitación.
El desafío ahora será que ese financiamiento termine efectivamente convertido en más chicos terminando la escuela y más adultos con herramientas para conseguir trabajo.





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