Pese a las diferencias entre Milei y Lula, Brasil ratificó su respaldo histórico a la soberanía argentina sobre las Islas. Y no fue el único: el ministro de Seguridad de Israel, Ben Gvir, le pidió a Netanyahu reconocer el reclamo argentino y castigar al Reino Unido.

La ofensiva diplomática que lanzó Javier Milei por Malvinas sigue cosechando respaldos internacionales, y esta vez llegó desde el vecino más importante. A pesar de las conocidas diferencias ideológicas entre el Presidente y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil ratificó su apoyo a la soberanía argentina sobre las Islas. La causa nacional, otra vez, por encima de la coyuntura política.

El respaldo lo formalizó Eduardo Uziel, encargado de Negocios de Brasil en la Argentina, durante la conmemoración del Día Nacional de la República Federativa de Brasil en el Salón Dorado del Teatro Colón. El escenario no fue menor: entre los presentes estaban nada menos que el embajador británico, David Cairns, y el chino, Wang Wei.

Delante de ese auditorio, el diplomático fue contundente y dejó una frase para enmarcar: «Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía». Y remató con la definición que más le sirve a la Argentina: el respaldo brasileño «se mantuvo invariable desde 1833 a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Política de Estado siempre por convicción».

Uziel subrayó que esa amistad es «independiente de los gobiernos, del fútbol», en un claro mensaje de que las tensiones entre Milei y Lula no alcanzan para torcer una posición de Estado que Brasil sostiene desde hace casi dos siglos.

Pero el espaldarazo brasileño no fue el único movimiento del día en el tablero internacional. Más temprano, el reclamo argentino sumó un apoyo tan inesperado como potente: el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, le pidió públicamente al primer ministro Benjamín Netanyahu «reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas» e incluso «imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúa».

En apenas unos días, la estrategia del Gobierno pasó de un mensaje en cadena nacional a instalar la cuestión Malvinas en la agenda de potencias y socios regionales. La foto es elocuente: mientras el Reino Unido queda cada vez más expuesto, la Argentina suma voces a su favor en todos los frentes. La firmeza, otra vez, dando frutos.

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