La diputada Alejandra Durdos y el militante Andrés Ros de La Libertad Avanza en Neuquén recorrieron esta semana Colonia Nueva Esperanza y encontraron lo que la municipalidad prefiere que no se vea: un barrio de más de 4.000 familias que lleva 25 años reclamando agua, gas y luz mientras la gestión de Gaido construye paseos costeros y viaductos. La pregunta que hicieron no tiene vuelta atrás: «¿Te parece que Mosconi era prioridad?»
La Avenida Mosconi es el orgullo de la gestión de Mariano Gaido. El intendente de Neuquén capital la llama «la obra más importante de la historia de la ciudad». Un viaducto, luminarias nuevas, repavimentación, diseño urbano. Fotos de recorrida. Declaraciones sobre «transformar la ciudad para siempre». El proyecto insignia de una gestión que se presenta como moderna, eficiente y ordenada.
A doce kilómetros del viaducto, en la meseta, hay un barrio que tiene más de 25 años y todavía espera los servicios básicos.
Alejandra Durdos y Andrés Ros, de La Libertad Avanza en Neuquén, visitaron esta semana Colonia Nueva Esperanza y registraron en video lo que encontraron. El diagnóstico fue contundente: «Estamos en Colonia Nueva Esperanza, un lugar en donde la municipalidad brilla por su ausencia. Charlamos con los vecinos y nos cuentan que esto no ha cambiado nada en 25 años. Las necesidades son primarias. Falta de agua, falta de luz, falta de gas. Los servicios básicos donde la municipalidad debería estar presente.»
Y entonces llegó la pregunta: «¿Te parece que Mosconi era prioridad?»
Un barrio que espera desde antes que Gaido fuera intendente
Colonia Nueva Esperanza no es un asentamiento nuevo. Es un barrio reconocido oficialmente que lleva más de tres décadas en la meseta neuquina, a entre 12 y 15 kilómetros del centro de la ciudad. Tiene miles de familias que producen cerdos, aves, conejos y cultivos, que mandan a sus hijos a la escuela del barrio y que llevan años reclamando lo mismo.
Los registros son abundantes y constantes. En 2019, vecinos cortaron la Autovía Norte reclamando agua y cloacas. En 2022, otro corte en la rotonda de Casimiro Gómez por falta de agua y gas. En 2023, la empresa EPAS reparó una cañería rota. En 2025, tres meses sin agua de riego para los cultivos. El garrafero que dejó de pasar. Las conexiones eléctricas colgadas. Los vecinos que dicen literalmente: «Nos tiraron como perros, nos tienen olvidados.»
Un vecino lo resume con una frase que perfectamente podría ser el título de una nota: «Estamos a 12 kilómetros del centro de la ciudad, pero nos sentimos tan vecinos de Neuquén como los que viven en pleno centro.»
Excepto que los que viven en el centro tienen agua corriente, gas natural y luz estable. Y los de Colonia Nueva Esperanza, después de 25 años, todavía negocian turno de riego con una empresa petrolera para que les bombeen agua.
La prioridad que la política eligió
El contraste que Durdos y Ros señalaron en su video no es casual ni caprichoso. Es el contraste que define a «la vieja política» que Milei vino a combatir: la que hace obras visibles para el centro urbano, para la foto, para el orgullo del intendente, mientras los barrios de la periferia esperan décadas que alguien llegue a ver qué falta.
La Avenida Mosconi tiene su viaducto. Tiene luminarias nuevas. Tiene inauguraciones con Gaido y Figueroa tomados de la mano. Y tiene el problema de fondo de toda la «vieja política»: que el criterio para elegir dónde gastar el dinero público no fue la necesidad sino la visibilidad.
Colonia Nueva Esperanza tiene 4.000 familias. No tiene Mosconi. Y no tiene fotos de inauguraciones porque nadie inaugura lo que nunca se construyó.
El trabajo territorial que define al espacio
La recorrida de Durdos y Ros no es un gesto aislado. Es parte de un patrón consistente que LLA viene construyendo en Neuquén desde que abrió sus primeras sedes: ir a los lugares donde la política no va, escuchar lo que los vecinos llevan años diciendo sin que nadie los escuche, y preguntar en voz alta las preguntas que el poder prefiere que no se hagan.
Chos Malal. Centenario. Zapala. San Martín de los Andes. Y ahora la meseta de Neuquén capital, a doce kilómetros del viaducto que «transforma la ciudad para siempre», donde todavía falta el agua.
«Este es el momento de cambiar de verdad. ¡Viva la libertad!», cerró el video Andrés Ros.
La pregunta quedó en el aire: ¿cuántos barrios más hay en Neuquén esperando lo mismo que Colonia Nueva Esperanza?





Deja una respuesta