La oposición convocó una sesión especial para este jueves 15 de octubre con el objetivo de derogar el DNU 70/2023, el decreto que reformó más de 300 leyes y que es la columna vertebral de la transformación económica de Milei. Necesitaban 129 diputados. Se sentaron 121. El decreto sigue vigente. La oposición se fue con las manos vacías.
Ocho bloques. Decenas de reuniones. Semanas de negociación. Una marcha universitaria convocada para el mismo día como presión de calle. Y al final, 121 diputados en sus bancas sobre los 129 que necesitaban para abrir la sesión.
El intento de la oposición de derogar el DNU 70/2023 —el mega decreto de desregulación que Javier Milei firmó en diciembre de 2023 y que es la base jurídica de toda la reforma económica de su gobierno— fracasó este jueves por falta de quórum en la Cámara de Diputados. Los números del hemiciclo lo dijeron sin lugar a dudas: 121 presentes, 136 ausentes.
La sesión especial había sido pedida formalmente el 1 de octubre con la firma de ocho bloques opositores: Unión por la Patria, FIT-Unidad, socialistas, un sector de la UCR y otras fuerzas menores. El primer punto del orden del día era el rechazo al DNU 70/23 — el decreto que ya había sido rechazado por el Senado en marzo de 2024 pero que nunca llegó a votarse en Diputados. El disparador fue el fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras, que la oposición leyó como una apertura para forzar el debate.
No alcanzó.
Qué es lo que querían derogar
El DNU 70/2023 no es una norma menor. Es un decreto de más de 300 páginas que reformó, derogó o modificó varios cientos de leyes y regulaciones. Dentro de él están algunas de las medidas más concretas de la desregulación económica:
La eliminación de la Ley de Tierras, que restricciones sobre la venta de suelo rural a extranjeros — la misma que la Corte Suprema ya ordenó restablecer por vía procedimental pero que el gobierno defendió por la vía del libre mercado. La reforma de las leyes de alquileres, que terminó con la escasez de oferta que el kirchnerismo había generado. La liberalización de precios de medicamentos, que según el propio ministro Sturzenegger produjo una caída del 20% en términos reales. Y docenas de otras desregulaciones que redujeron la carga burocrática sobre la actividad productiva.
En ese contexto, el kirchnerismo no estaba intentando derogar una ley cualquiera. Estaba intentando desmantelar el andamiaje legal de toda la reforma.
La estrategia del Gobierno para evitar el quórum
El oficialismo sabía lo que venía. Semanas atrás, Milei y Karina pusieron en marcha una ronda de reuniones con los llamados «diputados del medio» —los bloques de UCR, Hacemos Coalición Federal y Provincias Unidas— para convencerlos de no dar quórum. El mensaje fue directo: si se sientan en sus bancas, son cómplices de un intento de revertir todo lo que el país logró en dos años.
El presidente de la Cámara, Martín Menem, fue más frontal todavía: «¿Con qué cara esos diputados van a ir en contra del DNU escondiéndose detrás de la Ley de Tierras?» La pregunta fue efectiva. Muchos de los diputados que la oposición contaba como seguros, especialmente los más ligados a sus provincias y a la agenda productiva, decidieron no aparecer.
El ministro Federico Sturzenegger hizo su parte en X, desmontando punto por punto los argumentos kirchneristas contra el DNU con un hilo que se viralizó: mostró concretamente los beneficios que la desregulación produjo en precios de medicamentos, en el mercado de alquileres y en la actividad económica general.
La maniobra combinada funcionó. La sesión cayó antes de empezar.
El dato que lo dice todo
Ciento veintiún diputados se sentaron. Ciento treinta y seis no fueron. En un hemiciclo de 257 bancas, la oposición no pudo convencer ni a la mitad de los legisladores para que se presentaran a votar la derogación del decreto más importante del gobierno.
El DNU 70/2023 sigue vigente. Las reformas que contiene, también. Y la oposición se va con los bolsillos vacíos.





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