El INDEC publicó este martes los datos de las canastas básicas de septiembre. Tanto la Alimentaria como la Total crecieron 1,7% — por debajo de la inflación mensual del 1,9%. Es la primera señal concreta de que los precios de los alimentos y servicios básicos empiezan a subir menos que la inflación general. El camino es largo pero la dirección cambió.

Hay un número que resume dónde estaba parada Argentina cuando Milei asumió: 211%. Esa fue la inflación anual acumulada en 2023. Cada mes, los precios subían entre 12 y 25 puntos. Las canastas básicas se disparaban por encima de todo. Las familias corrían detrás de una inflación que siempre llegaba primero.

Septiembre de 2026 es otro país.

El INDEC publicó este martes los datos de las Canastas Básicas Alimentaria (CBA) y Total (CBT) correspondientes a septiembre. El resultado: ambas crecieron 1,7% mensual — dos décimas por debajo de la inflación general del 1,9% registrada en el mismo mes.

Es un dato pequeño. Pero en el contexto de lo que fue la Argentina del kirchnerismo, es una señal que vale la pena leer con cuidado.

Los números concretos

Antes de cualquier análisis, los datos que importan para entender qué necesita una familia para no quedar por debajo de la línea de pobreza en septiembre de 2026:

Para un hogar tipo de cuatro integrantes (padre de 35, madre de 31, hijo de 6, hija de 8): se necesitan $738.690 para no ser indigente (CBA) y $1.632.505 para no ser pobre (CBT).

Para un hogar de tres integrantes (mujer de 35, su hijo de 18 y su madre de 61): $588.083 para la CBA y $1.299.664 para la CBT.

Para un hogar de cinco integrantes (pareja de 30 años con tres hijos de 1, 3 y 5): $776.939 para la CBA y $1.717.036 para la CBT.

Son números altos en términos nominales. Son la consecuencia directa de décadas de inflación acumulada que el kirchnerismo generó y que el gobierno actual heredó. Pero la pregunta relevante para evaluar la gestión no es cuánto valen las canastas hoy, sino a qué velocidad están creciendo — y si esa velocidad es mayor o menor que el ritmo general de los precios.

La dirección importa más que el punto de partida

En septiembre, las canastas crecieron menos que la inflación. Es decir: los precios de los alimentos y la canasta de bienes y servicios básicos empezaron a moverse más lentamente que el índice general. Eso no significa que la vida sea fácil para las familias argentinas. Significa que la tendencia empezó a invertirse.

El acumulado del año lo confirma con precisión: la inflación en lo que va de 2026 es del 23,6%, mientras la CBA acumula 25,3% y la CBT 24,7%. La brecha existe pero se está cerrando. Y la dinámica mensual de septiembre sugiere que seguirá cerrándose.

Para entender por qué esto es relevante, basta comparar con lo que pasaba bajo el modelo kirchnerista. En 2022 y 2023, las canastas básicas crecían mes a mes por encima de una inflación que ya era récord histórico. El precio de no ser pobre subía más rápido que cualquier salario, cualquier jubilación y cualquier plan social. La pobreza se expandía no porque la gente ganara menos en términos nominales, sino porque los precios la superaban siempre.

El mecanismo que generaba ese resultado era simple: déficit fiscal financiado con emisión monetaria, lo que creaba más pesos que perseguían los mismos bienes y empujaban todos los precios hacia arriba. Ese mecanismo se cortó con el ajuste fiscal que ejecutó Milei desde el primer día.

La imagen interanual y la herencia recibida

La variación interanual sigue mostrando cifras elevadas: la CBA creció 40% y la CBT 38,7% en los últimos doce meses, por encima de la inflación interanual del 33,4%. Eso significa que el umbral de pobreza sigue siendo relativamente más difícil de superar que hace un año.

Pero ese dato hay que leerlo en su contexto: los últimos doce meses incluyen el segundo semestre de 2025, cuando todavía se estaba procesando la herencia inflacionaria del kirchnerismo. La tendencia mensual de septiembre — canastas por debajo del IPC — es el indicador que mira hacia adelante.

Los precios de los alimentos están empezando a converger con la inflación general, que a su vez está en el 1,9% mensual — un número que en 2023 era el piso de un mal día.

El camino es largo. Las familias argentinas todavía sienten el peso de lo que el kirchnerismo dejó. Pero la dirección cambió. Y los números lo están mostrando.

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