Envalentonado por el triunfo de Flávio Bolsonaro en primera vuelta, el Presidente le dijo a su gabinete que su visita a Brasil fue clave para ese resultado. Ahora viajará a España a campaña contra Pedro Sánchez. Mientras tanto, le declaró la guerra a los jueces que amenazan el equilibrio fiscal. El peronismo sigue sin poder ordenarse.

Hay semanas en las que el Presidente entra al despacho de Olivos con otra energía. Esta fue una de esas.

Javier Milei se reunió con su gabinete con la música del Monumental todavía resonando de fondo —la noche de la despedida de Messi— y les dijo algo que sus ministros escucharon con atención: que su visita a Brasil y su respaldo público a Flávio Bolsonaro fue determinante para el resultado del domingo. El candidato del Partido Liberal ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas. Milei lo había dicho en julio, parado en el escenario del Mercado Livre Arena Pacaembú: «Se viene la marea azul para Brasil.» Se cumplió.

El resultado de Brasil no es solo un dato del exterior para Milei. Es una validación de la estrategia que viene construyendo desde que asumió: tejer una red de alianzas con gobiernos y líderes de derecha a lo largo del mundo, aparecer donde hay una elección en juego y apostar con nombre y apellido antes de que los resultados estén. El kirchnerismo lo acusó de injerencia. Los kirchneristas fueron al búnker de Lula. Milei fue al palco de Bolsonaro. El domingo, la historia eligió bando.

España: el próximo capítulo

La siguiente parada ya está definida. Milei anunció que viajará a España para hacer campaña contra Pedro Sánchez, quien adelantó las elecciones para el 29 de noviembre. Lo hará de la mano de Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal, los dos principales referentes de la derecha española: la presidenta de la Comunidad de Madrid y el líder de Vox, respectivamente.

El mapa que el gobierno ve desde Buenos Aires es elocuente: Brasil en camino hacia el balotaje con Bolsonaro como primera fuerza, España con Sánchez en campaña anticipada y debilitado, Netanyahu en juego en Israel el 27 de octubre, Trump en las rectas finales de la campaña norteamericana. Un tablero en movimiento que Milei lee —y en el que participa— con una convicción que pocos líderes mundiales muestran tan abiertamente.

«El Presidente y su equipo consideran que su figura en el exterior llama la atención para potenciar inversiones extranjeras», confirmaron fuentes cercanas a la Casa Rosada.

El frente judicial: Milei no se va a quedar callado

El único punto de tensión en la semana fue el judicial. Una decisión en primera instancia ordenó la aplicación inmediata de la Ley de Financiamiento Universitario, considerando que el Presidente no podía suspender una norma ya sancionada por el Congreso. El Gobierno anunció que apelará.

Pero más allá del procedimiento, la temperatura política quedó expuesta en una frase que un funcionario cercano al Presidente le dijo a Infobae: «El Presidente está muy caliente con la Justicia y tiene razón. Nos tiraron la Ley de Tierras que trae un problema que ya habíamos cerrado. Y ahora aparece un juez para ir contra el equilibrio fiscal.»

La secuencia es exacta. La Corte Suprema ya había dado señales correctas en el caso de la Ley de Tierras al caer el amparo por falta de legitimación. Pero la proliferación de fallos en primera instancia sobre leyes que involucran gasto público es una preocupación concreta del Ejecutivo. El equilibrio fiscal es el activo más preciado de la gestión — el que permitió bajar la inflación, estabilizar el tipo de cambio y recuperar la confianza de los mercados. Cualquier fallo que lo amenace será peleado hasta la última instancia.

El peronismo, mientras tanto

Del otro lado del tablero, el peronismo vive una semana cargada de reuniones y escasa de acuerdos. Hay tantas estrategias como dirigentes. Axel Kicillof es el único que aparece lanzado con claridad, aunque desde el propio kirchnerismo lo comparan con «el Larreta del 2019»: mucho movimiento, poca coalición. Cristina Kirchner, según sus propios, «puede ser candidata, no puede ser funcionaria. No es lo mismo.» Massa a la expectativa. La Cámpora con cuatro ministerios en la Provincia de Buenos Aires y una crisis de conducción nacional que no termina de cerrarse.

Mientras Milei vuela a Brasil, se prepara para España y le planta cara a los fallos judiciales, la oposición sigue discutiendo si habrá PASO, cómo organizarlas y quién tiene más legitimidad para disputar la interna. «No le encontramos la vuelta», reconoció a Infobae uno de sus jugadores clave.

El que sí le encontró la vuelta es el Presidente. Y esta semana lo dejó más claro que nunca.

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