La secretaria general de la Presidencia impulsó a la senadora neuquina para presidir la Comisión de Acuerdos del Senado, el cuerpo que dictamina sobre todos los pliegos judiciales del país — jueces, fiscales, defensores y directores del Banco Central. Márquez asumiría este mismo miércoles. La jugada también le cierra el paso a Patricia Bullrich, que pretendía el cargo para un hombre de su riñón.
En el tablero de poder del Senado, hay una comisión que vale más que cualquier otra. No es la de Presupuesto ni la de Relaciones Exteriores. Es la Comisión de Acuerdos: el cuerpo que habilita o bloquea a cada juez, fiscal y defensor que se incorpora al sistema judicial argentino, y también a los directores del Banco Central. Quien la preside no solo administra una agenda: administra el mapa del poder judicial del país.
Desde este miércoles, ese lugar sería de Nadia Márquez.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impulsó a la senadora neuquina de La Libertad Avanza para ocupar la presidencia de la comisión, vacante tras la muerte del senador riojano Juan Carlos Pagotto, fallecido la semana pasada. Pagotto era uno de los legisladores más cercanos a Karina y al titular de Diputados, Martín Menem. Karina no tardó en decidir quién debía tomar su lugar: una dirigente de su confianza, con peso territorial propio y capacidad para conducir un espacio de esa sensibilidad institucional.
Por qué esta comisión importa tanto
En lo que va del año, la Comisión de Acuerdos del Senado aprobó más de 170 pliegos. Entre ellos, los de Carlos Mahiques —padre del ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques— y los de los camaristas federales Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola, cuyos cargos tienen relevancia directa para causas sensibles del oficialismo, incluyendo la causa $LIBRA.
La próxima audiencia, convocada para el mismo miércoles en que Márquez asumiría, tiene en carpeta a Fernando D’Alessandro, candidato a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, junto a postulantes a defensores y fiscales en Mendoza, Misiones y la Ciudad de Buenos Aires.
Quien preside esa comisión no es un cargo ceremonial. Es la persona que conduce las audiencias, organiza los dictámenes y marca el ritmo de los acuerdos que el Senado en pleno luego ratifica. En un año donde el Gobierno avanzó en la reforma del Estado, la desregulación y la política exterior, la reforma judicial sigue siendo el frente más lento. Tener a una dirigente de confianza al frente de ese mecanismo no es un detalle menor.
La pulseada que Márquez ganó sin pelear
La designación tiene una segunda lectura que el artículo de Río Negro no omite: la jugada le frena a Patricia Bullrich —jefa del bloque libertario en el Senado— su intención de proponer un senador de su propio espacio para el cargo. Dentro de La Libertad Avanza coexisten el sector que responde a Karina Milei y el que orbita alrededor de Bullrich. En este caso, Karina se movió primero y con nombre propio.
Márquez suma así a su perfil legislativo — que incluye la presidencia del partido en Neuquén, la reforma del Banco Central, la visita a Loma Campana y el debate sobre el derrame de Vaca Muerta — una posición de primer orden en la arquitectura institucional del Congreso. No es solo la senadora libertaria más relevante de la Patagonia. A partir de este miércoles, es la persona que conduce la comisión que define quiénes se sientan en los tribunales de la República.
Neuquén nunca había tenido tanto peso en el Senado nacional.





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