La prestigiosa revista Forbes publicó que el Programa de Ciudadanía por Inversión lanzado por Milei y las reformas de su gobierno convirtieron al pasaporte argentino en un activo estratégico codiciado por grandes inversores estadounidenses. Peter Thiel ya echó raíces acá. El CEO de una consultora global lo resume sin vueltas: «Simplemente no hay nada como Argentina en el mercado de ciudadanía por inversión.»

Durante décadas, ser argentino fue algo que se intentaba disimular en el exterior. Los pasaportes se usaban con vergüenza. El país era sinónimo de default, cepo, inflación y confiscación. La pregunta no era por qué los ricos del mundo querían venirse: era por qué los argentinos que podían se iban.

Algo cambió.

El 14 de mayo de 2026, Forbes —la revista que mide el pulso del capital global— publicó un artículo que hubiera sido impensable hace tres años: «¿Por qué Argentina podría convertirse en el nuevo Plan B de los estadounidenses?» El eje no era turismo ni gastronomía. Era ciudadanía, inversión y estabilidad.

La conclusión de Forbes fue tan simple como poderosa: Argentina ofrece algo «cada vez más raro: oportunidades combinadas con un estilo de vida».

El programa que hizo posible el giro

El Decreto 524/2025 firmado por Javier Milei habilitó el Programa de Ciudadanía por Inversión —el primero de su tipo en Sudamérica— que permite a extranjeros obtener la nacionalidad argentina sin necesidad de acreditar residencia previa, a cambio de una inversión relevante que contempla dos modalidades: una donación de aproximadamente USD 500.000 o la compra de bonos soberanos por cerca de USD 1 millón.

Lo que distingue a Argentina de cualquier otra jurisdicción con un programa de ciudadanía por inversión es la solidez del conjunto de la propuesta. El pasaporte argentino da acceso a más de 170 países. La zona horaria coincide con la de Norteamérica, lo que lo hace ideal para trabajadores remotos y empresarios que necesitan operar en sintonía con Wall Street. Y el acuerdo Mercosur-UE, vigente desde mayo de 2026, agrega una capa adicional de acceso al mercado europeo que pocos pasaportes del mundo pueden ofrecer.

La abogada canadiense Jennifer Farquharson, del Grupo Norte Sur en Buenos Aires, le dijo a Forbes que «el nuevo programa argentino de Ciudadanía por Inversión se encuentra en su fase final de implementación, con un lanzamiento previsto para finales de 2026», y que «ofrecerá a los inversionistas extranjeros que cumplan con los requisitos una vía directa hacia la ciudadanía argentina y un pasaporte muy sólido».

Los especialistas internacionales no son menos entusiastas. Eric Major, director ejecutivo de Latitude Group, aseguró que «simplemente no hay nada como Argentina en el mercado de ciudadanía por inversión», al comparar el potencial del país con el de las pequeñas jurisdicciones insulares que hoy dominan ese negocio. David Lincoln, fundador de Lincoln Global Partners, confirmó que varios de sus clientes ya mostraron interés concreto.

El contexto global que hace a Argentina todavía más atractiva

El timing no es casual. El Financial Times recordó que la Corte de Justicia de la Unión Europea declaró ilegal en 2024 el programa de ciudadanía por inversión de Malta. El Reino Unido canceló en 2022 su programa de residencia por inversión. Los grandes mercados están cerrando sus puertas justo cuando Argentina las abre.

A eso se suma el perfil del inversor que está mirando hacia acá. Peter Thiel —cofundador de PayPal, primer inversor externo de Facebook y uno de los referentes más influyentes del capitalismo libertario global— ya echó raíces en Argentina. Su presencia no es un capricho: es una señal que el mundo del capital privado sabe leer.

Los estadounidenses que evalúan una segunda ciudadanía no lo hacen por turismo. Lo hacen por razones concretas: presión impositiva creciente, inestabilidad política en Estados Unidos, búsqueda de diversificación patrimonial y activos fuera del alcance del Estado federal americano. Argentina, con su equilibrio fiscal, su desregulación y su defensa explícita de la propiedad privada, ofrece exactamente lo que ese perfil de inversor está buscando.

Durante años, el kirchnerismo construyó un país del que los capitales huían. Milei construyó uno al que empiezan a querer entrar. Forbes lo notó. El mercado lo está procesando. Y los que dijeron que Argentina se caía todavía están buscando las palabras para explicarlo.

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