Un control de rutina en el puesto limítrofe de Justo Daract terminó con el diputado demorado y su Honda CR-V secuestrada. Las autoridades detectaron que el vehículo tenía pedido de secuestro en el marco de la causa por lavado de dinero que investiga a la familia Kirchner. Iba camino a San Juan para reunirse con dirigentes del peronismo.

No fue en un tribunal. No fue en Buenos Aires. Fue en la ruta, en un control policial de rutina, en el límite entre San Luis y Córdoba.

Máximo Kirchner, diputado nacional, hijo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y líder de La Cámpora, fue demorado este martes en el puesto limítrofe de Justo Daract mientras se dirigía a San Juan para participar de reuniones políticas con referentes del peronismo y militantes. El motivo no fue ningún operativo especial ni una orden judicial de último momento. Fue algo mucho más simple y mucho más revelador: circulaba en una camioneta Honda CR-V que tenía pedido de secuestro en el marco de la causa Hotesur.

Las autoridades policiales realizaron el procedimiento de rigor. Detectaron el pedido sobre el vehículo, lo verificaron y ejecutaron la medida. La camioneta quedó secuestrada. El diputado quedó demorado. La Justicia encontró a la casta en la ruta.

La causa Hotesur investiga presuntas maniobras de lavado de dinero a través de las empresas hoteleras de la familia Kirchner —Hotesur SA y Los Sauces SA— vinculadas al alquiler de plazas y propiedades al empresario Lázaro Báez, quien era simultáneamente el principal beneficiario de contratos de obra pública en Santa Cruz durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. La hipótesis investigativa es que esos pagos funcionaban como retornos: el dinero de la obra pública que salía por un lado volvía a la familia por otro, disfrazado de ingresos hoteleros legítimos.

La Corte Suprema ya confirmó que tanto Máximo como Cristina Kirchner van a juicio oral en esa causa. La Cámara Federal confirmó la inhibición general de bienes de Máximo en el mismo expediente. Bienes que incluyen —o incluían— vehículos.

El episodio de Justo Daract ocurre a menos de un mes del inicio del juicio oral por la causa Los Sauces-Hotesur, fijado para el 23 de octubre. El mismo Máximo Kirchner que va a sentarse ante el tribunal como imputado por lavado de dinero andaba por la ruta en un vehículo con pedido de secuestro vinculado a esa causa.

La pregunta no es complicada: si un ciudadano común circula en un auto embargado por la Justicia en el marco de una causa por lavado de dinero, ¿qué pasa? La respuesta también es simple. Lo que no es simple es explicar cómo se llegó hasta acá. Décadas de impunidad, de fueros usados como escudo, de causas que se estiran durante años mientras los imputados siguen ejerciendo el poder, viajando, militando, dando discursos sobre la justicia social.

El juicio empieza el 23 de octubre. La camioneta ya no está.

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