El economista y exministro de Macri aseguró que el boom petrolero neuquino no genera derrame sobre el resto de la economía. Figueroa le respondió con un estudio que demuestra lo contrario. Y el Presidente reposteó al gobernador, dándole respaldo explícito frente a la crítica porteña.
Alfonso Prat Gay llegó a Neuquén, recorrió algunos comercios de la capital, reconoció que no había pisado Añelo y que su muestra era acotada. Eso no le impidió lanzar el diagnóstico: Vaca Muerta todavía no genera un derrame significativo sobre el resto de la economía provincial.
Figueroa no tardó en responder. Por X, el gobernador cuestionó las «apreciaciones desde el Obelisco» y publicó un estudio del IERAL de la Fundación Mediterránea que clasifica a Neuquén como un caso de «derrame amplio». Entonces sucedió algo que en la política argentina no pasa todos los días: Javier Milei reposteó el mensaje del gobernador. Respaldo explícito, sin medias tintas.
Y los datos justifican ese respaldo.
El IERAL analizó el período 2023-2025. La masa salarial real del sector petrolero creció 13%, pero el resto de los bienes transables de la economía neuquina —todo lo que no es petróleo— creció 29%. Las demás actividades económicas lo hicieron 17%. El yacimiento no produce en una burbuja: arrastra al resto.
El empleo privado registrado en Neuquén creció 5,1% interanual en un contexto donde a nivel nacional cayó 2%. En el primer semestre de 2026 se sumaron 6.794 nuevos trabajadores privados registrados. Las ventas reales de supermercados crecieron 4% en julio según el INDEC. La pobreza en el aglomerado Neuquén-Plottier alcanza al 19,6%, frente al 32,3% del promedio urbano nacional.
El presidente de YPF, Horacio Marín, lo resumió con una imagen que no necesita gráficos: en Neuquén capital se están construyendo alrededor de 100 edificios. Y la estación de servicio de YPF que más vende en todo el país está en Añelo. La misma Añelo que Prat Gay no visitó antes de opinar.
Opinar desde Buenos Aires sobre lo que pasa en la Patagonia sin bajar al territorio tiene un costo de credibilidad. Los números lo confirmaron. Y el Presidente lo dejó en claro con un solo reposteo.





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