En una entrevista con C5N, el gobernador bonaerense Axel Kicillof calificó como «marketinera» la discusión sobre el nuevo Régimen Penal Juvenil, que bajó de 16 a 14 años la edad de imputabilidad. Consultado sobre el tema, no precisó ninguna propuesta concreta ni qué respuesta considera adecuada frente a delitos graves cometidos por menores.
Frente a una de las discusiones de seguridad más candentes de las últimas semanas, el gobernador bonaerense Axel Kicillof volvió a mostrar el mismo libreto de siempre: cuestionar la forma del debate sin decir una sola palabra sobre el fondo. Consultado en una entrevista con C5N sobre el nuevo Régimen Penal Juvenil, el mandatario calificó la discusión como «marketinera» y evitó, una vez más, fijar una posición concreta.
«Son discusiones marketineras, sin resolver los problemas, sin buscar las realidades. Por eso yo creo que sí, que hay muchas discusiones que hay que dar con mucha mayor profundidad y hay que darlas en favor de las cuestiones reales», sostuvo Kicillof. Una frase larga, con mucho vocabulario y ninguna definición: ni una propuesta alternativa, ni una respuesta a qué debería pasar con un adolescente de 14 o 15 años que comete un robo, un homicidio o cualquier otro delito grave.
El contraste es elocuente. Mientras el Gobierno nacional avanzó con una reforma concreta que bajó de 16 a 14 años el piso de punibilidad —sin equiparar a los menores con los adultos, sino contemplando establecimientos específicos, medidas alternativas al encierro y programas educativos y de reinserción—, el gobernador bonaerense se limita a hablar de «marketing» y pedir «profundidad», sin aportar ni una sola idea sobre cómo resolver el problema real que enfrentan los vecinos de la provincia más grande del país.
La discusión llega en un momento especialmente sensible para Kicillof: la aplicación del nuevo régimen en territorio bonaerense quedó suspendida por 60 días tras un fallo de la jueza Marta Elba Pascual, que generó fuerte controversia. Con ese trasfondo político, la vaguedad de su respuesta llama todavía más la atención: en lugar de aprovechar la entrevista para explicar su postura de fondo sobre la seguridad de los adolescentes bonaerenses, el gobernador prefirió quedarse en la crítica genérica al «enfoque» del Gobierno nacional, sin comprometerse con ninguna alternativa propia.
Un patrón que ya es marca registrada: cada vez que lo interpelan sobre un tema espinoso, Kicillof cuestiona la pregunta antes que responderla.





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