La diputada kirchnerista Lorena Parrilli, hija de Oscar Parrilli, presentó un proyecto para imponer las PASO en todas las elecciones neuquinas —gobernador, intendentes, concejales—, justo cuando la sociedad argentina crece en su rechazo al gasto de esas primarias. El proyecto solo cuenta con el respaldo de su propio bloque y «un radical desorientado».
Mientras a nivel nacional el debate avanza hacia la eliminación de las PASO por el gasto que representan para el Estado, el kirchnerismo neuquino decidió remar exactamente en sentido contrario. El bloque K presentó un proyecto para instalar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias en la provincia, alcanzando a las candidaturas a gobernador y vice, diputados, intendentes, concejales y presidentes de comisiones de fomento.
La iniciativa lleva la firma de Lorena Parrilli, hija de Oscar Parrilli, exsenador y dirigente de extrema confianza de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El proyecto no deja margen: propone que las PASO sean obligatorias para todas las agrupaciones que compitan en las generales, incluso cuando tengan una sola lista interna. Es decir, gastar en una elección para elegir entre… nadie.
El contraste con el humor social no podría ser más marcado. Las PASO tienen un amplio rechazo en la sociedad argentina, principalmente porque se las considera un gasto estatal innecesario para financiar internas partidarias y porque multiplican la cantidad de jornadas electorales. Una encuesta citada por el medio porteño Perfil mostró que la mayoría de los argentinos está de acuerdo con eliminarlas, entendiendo que esos recursos públicos deberían destinarse a otras prioridades. A eso se suma la fatiga electoral que genera un calendario cada vez más cargado de comicios.
Ni siquiera la obligatoriedad resiste el sentido común: para buena parte de la ciudadanía resulta difícil justificar una elección pagada por el Estado cuando no existe una verdadera competencia interna entre candidatos. Ese es, justamente, el escenario que Parrilli busca imponer por ley en Neuquén.
El proyecto establece que el Ejecutivo debería convocar con 120 días de anticipación, que las primarias se realicen 105 días antes de los comicios generales, y que se utilice el mismo padrón y la boleta única electrónica que en las elecciones generales. Todo un aparato adicional, con su costo correspondiente, para una instancia que buena parte del país ya quiere directamente eliminar.
El respaldo que consiguió la iniciativa confirma que ni dentro de la propia Legislatura genera entusiasmo: hasta el momento, solo la apoyaron los tres diputados K y un radical, que aparece desalineado de su propio bloque. Un proyecto que nace prácticamente solo, remando contra el sentido común de la sociedad y contra la agenda de simplificación electoral que avanza en el resto del país.





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