La medida forma parte de la Etapa II-A de la Red Federal de Concesiones y alcanza corredores clave de Buenos Aires y La Pampa. Las empresas adjudicatarias asumirán la explotación, administración y mantenimiento desde el 1 de julio.
El Gobierno nacional avanzó con una nueva etapa del proceso de concesión de rutas y confirmó el traspaso de 1.871 kilómetros a empresas privadas adjudicatarias, dentro de la Etapa II-A de la Red Federal de Concesiones. La medida alcanza corredores viales ubicados en las provincias de Buenos Aires y La Pampa.
Según informó Noticias Argentinas, el Ministerio de Economía oficializó el control de los tramos luego de la apertura de sobres realizada en febrero. Desde el 1 de julio, las compañías seleccionadas quedarán a cargo de la explotación, administración y mantenimiento de rutas nacionales y autopistas incluidas en esta etapa.
La decisión se inscribe en una agenda de transformación del Estado que busca reducir estructuras deficitarias, ordenar responsabilidades y promover una gestión más eficiente de la infraestructura pública. En ese marco, el Gobierno apunta a reemplazar esquemas que requerían aportes del Estado Nacional por un modelo con mayor participación privada y mejores condiciones de circulación para los usuarios.
El esquema quedó dividido en dos grandes tramos. El Tramo Pampa será operado por Corredor Vial 5 y comprenderá las rutas nacionales 5 y 35, que atraviesan Buenos Aires y La Pampa. En tanto, el Tramo Sur – Atlántico – Acceso Sur estará bajo la gestión de Rutas Sur Atlántico e incluirá las rutas nacionales 3, 205 y 226, además de las autopistas Ezeiza-Cañuelas, Riccheri y Jorge Newbery.
La medida representa un paso concreto en la política de modernización de la infraestructura vial. Para el oficialismo, la participación privada permite ordenar costos, mejorar la administración de los corredores y limitar la dependencia de recursos públicos en áreas donde el Estado acumuló durante años gastos, demoras y baja eficiencia.
El avance también se complementa con otras etapas de la Red Federal de Concesiones. En enero, el Gobierno ya había firmado contratos vinculados a la Etapa I, que abarca 741 kilómetros de rutas nacionales correspondientes a los tramos Oriental y Conexión, dentro del corredor del Mercosur.
Además, la Etapa III continúa en proceso y contempla más de 3.900 kilómetros distribuidos en ocho tramos que atraviesan provincias como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Tucumán, Chaco, Corrientes, Misiones y Mendoza.
La infraestructura vial es un factor central para la competitividad del país. Rutas en mejores condiciones reducen costos logísticos, mejoran la conectividad productiva y favorecen el transporte de bienes, trabajadores y servicios. En una economía que busca recuperar dinamismo sin aumentar el gasto público, el ordenamiento de concesiones aparece como una herramienta clave.
El desafío será que el nuevo esquema se traduzca en mantenimiento efectivo, obras necesarias y mejoras visibles para quienes transitan los corredores. La reforma no se medirá solo por el cambio de administración, sino por la capacidad de convertir una red vial deteriorada en una infraestructura más eficiente, segura y funcional para la producción.
Con el traspaso de más de 1.800 kilómetros, el Gobierno profundiza una línea de gestión clara: achicar el peso operativo del Estado, abrir espacio al sector privado y concentrar los recursos públicos en funciones esenciales. En tiempos de ajuste fiscal, la eficiencia deja de ser un slogan y empieza a convertirse en una condición para ordenar la Argentina.
Fuente de imagen : Noticias Argentinas






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